Los romanos hubieran escrito que estamos en el año MMXI y que la mayor parte de vosotros habéis nacido en el año MM y que, por lo tanto, tenéis XI años.Y yo… bueno, mejor no lo escribo.

La verdad es que sumar y restar en tiempos de los romanos no tenía que ser nada fácil. ¿Os imagináis resolviendo las operaciones combinadas?

IX · ( V · II – VII)+ III·IV:II =     ¡VAYA LÍO!

Más vale que llegaron a la Península Ibérica los árabes y trajeron con ello los números 1, 2, 3 … ,que reciben el nombre de números arábigos, y también trajeron el número 0, que habían conocido en la India.

Fijaos qué fácil resulta hacer la suma 9+1 = 10

Lo bueno del 0 es que nos permite saber lo que vale cualquier cifra según donde esté. Por ejemplo en el número 222, aunque sólo haya “2”, cada uno tiene un valor. El último vale 2, el penúltimo vale 2·10, el antepenúltimo vale 2·100. ¿Veis? Ya ha vuelto a parecer el 0. Gracias a este número es facilísimo escribir números muy grandes y muy pequeños.

Mirad qué título más curios tiene este libro. ¿Qué querrá decir?


Anuncios